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Aprendé Zentangle

Dibujar con el método Zentangle es dibujar libremente sin pensar si lo que estamos haciendo esta bien o mal, al igual que cuando haces esos garabatos en tu agenda, en los apuntes de la facu, o en cualquier papelito que ande por ahí cerca mientras hablas por teléfono.

Es dificil poner atención en dos cosas a la vez. Cuando hablamos por teléfono toda nuestra atención está en la conversación, en ese tema que estamos charlando, y ahí es cuando la mano descubre una vía libre y empieza a garabatear aprovechando que no hay nadie vigilando si las líneas le salieron derechitas, simplemente hace lo que tiene ganas.

Para sentir la libertad de poder dibujar lo que nos salga, aveces es necesario que otra cosa acapare toda nuestra atención. Pero no creas que esta es la única manera de que fluya la creatividad…

Lo que el método Zentangle te propone es que dibujes libremente de forma consciente, que te animes a equivocarte y a llenar una hoja de formas imperfectas. Repitiendo incontables veces cada uno de esos dibujos es como creamos los patrones: esas tramas que van cubriendo nuestros diseños. En la repetición, los detalles se pierden de vista, por eso no importa la prolijidad ni la exactitud en las líneas.

Lo importante es sentir esa libertad de poder dibujar sin autocrítica, y los resultados siempre te sorprenden 

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Retazos

La máquina de coser es otra de mis fieles compañeras. Mi primera máquina me la regalaron cuando cumplí 15 años, antes practicaba con la de mi abuela.
Mis conocimientos de moldería son nulos, intenté hacer un curso pero casi muero de aburrimiento. También intenté estudiar Diseño de Indumentaria, pero ganó el Diseño Gráfico por goleada. Como no soy de rendirme fácil, me basé en el famoso método “prueba y error” para seguir dándole trabajo a mi máquina.

Durante toda mi adolescencia me hice ropa, básica, pero ropa al fin. Un día llegó mi viejo con cajas llenas de telas de tapicería, eran muestras que en su trabajo estaban por tirar a la basura. Tenían un tamaño ideal para hacer carteras, así que me quedé toda una noche sin dormir y sin tutoriales en YouTube (10 años atrás) probando, cortando, cosiendo y descosiendo hasta terminar la primera cartera. Tenía manijas y forro, un lujo.
En los días siguientes hice una cartera atrás de otra, les agregué cierres y botones y me fui a una feria en Plaza Serrano a venderlas. Uno de mis tantos emprendimientos que no prosperaron, pero que me dejaron buenos conocimientos y experiencias.

Hablemos de Once, el barrio. Cada vez que voy, hay dos cosas que no fallan
1) el dolor de cabeza: producto de la cantidad de información visual, los ruidos y empujones, y las cuentas en el aire que tenes que hacer cada vez que pedís un precio.
2) la billetera vacía: creo que en toda mi vida solo 2 veces pude limitarme a comprar lo que necesitaba, el resto de las veces me tenté con boludeces y gasté toda la plata que tenía.

Mi cualidad de acumuladora compulsiva sumada a una vasta experiencia pateando las calles de once dan como resultado cajas, cajones, estantes, y más cajones llenos de: telas, cintas, cordones, hilos, canutillos, piedras, cadenas, totora, acrílicos, etc.

Siendo pleno Enero el laburo escasea y yo todavía debo regalitos de Navidad, así que junté mi amado método “prueba error” con mis retazos de once, y en mis ratos libres hice estos porta bolsas de plástico. Tarannn!!!

El Primero

Las terrazas tienen un “nosequé”, es sabido. Mi terraza preferida es la de Agus, mi Superamiga, ahí las tardes-noches de verano son todo un plan, y ni hablar cuando tenés un tema que te está quemando el cerebro y querés tomarte mil mates hasta encontrarle la vuelta.
Yo venía amargada porque Guanabana no me estaba haciendo tan feliz. Siempre veía en Pinterest un montón de imágenes con cosas que yo quería ser o hacer, le mostré a Agus unos dibujos que me encantaban, el diálogo fue algo así..

Agus: Me encantan, ¿por qué no dibujás algo así? Yo ploteo una pared entera de mi casa.
Vic: Estas loca.. ¿sabes el tiempo que me puede llevar? Lo tengo que cobrar una fortuna y no me lo paga nadie después…
Agus: Vos tranquilamente podrías hacer algo así… ¡Ponete a dibujar Vicky!

Mi cabeza quedó carburando… llegué a casa y me puse a dibujar. No pensé en Pinterest, no pensé en cuanto tiempo me podía llevar, no pensé en la pared de Agus, ni en lo que podía cobrarlo. Lo único que tenía en la cabeza, era la formita que le seguía a la línea, que le seguía al triángulo, que le salía una plumita, que tenía un circulito, con mas líneas llenas de formitas, etc, etc, etc. Es hipnótico, ¿no?.

Este es el primer dibujo que hice (en esta parte de mi vida). Ni siquiera me sorprendí al verlo terminado… ¡había salido tan natural! Me sorprendió darme cuenta que estaba poniendo el foco en cualquier lado: en lo que me servía, lo que me rendía económicamente, lo que me convenía. Era tan simple como trillado: hacé lo que te gusta. Dejar de pensar y ponerme a hacer, fue lo mas acertado.

Cuando le mostré el dibujo me dijo: llenaría mi casa con almohadones así! Y soy tan culo inquieto que me puse a investigar cómo hacer almohadones, y aca estamos… www.guanabana.com.ar (paso el chivo)
Todo esto cierra con broche de oro cuando estas rodeada de personas como Agus, que te creen capaz, te empujan, te dan confianza y casi que te obligan a encontrar tu camino.

Esto que ven acá, es el principio del mío.

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