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Botánica Tienda es un espacio de La Plata donde se cruza el arte con la naturaleza. La esquina 53 y 4 está llena de colores, hay plantas y flores por todos lados. Casi siempre te recibe Rafi, el buldog francés atigrado de Agus, ella es la responsable de hacer realidad todas las ideas que anden dando vueltas por ahí. El 22 de Diciembre estuve dibujando en esa esquina, literal: banquito y mesa en la vereda, y manos a la obra.

Cuando alguien me ve dibujar generalmente se acerca y hace varias preguntas. El hecho de estar improvisando el dibujo parece que llama la atención al punto de generar cierta desconfianza, y buscan algún dato oculto que me esté simplificando la tarea.
Muy parecido a cuando estás en un show de magia y no parás de mirar para todos lados tratando de encontrar el truco, la trampita, ese movimiento en falso que te vuelva a poner los pies sobre la tierra y te reconfirme que la magia no existe. Miras al mago y pensas: ese tipo no tiene poderes, ¡obvio que no!. Entonces, ¡¿dónde está el truco?! ¡Por dios! ¿Cómo mierda lo hizo?
Ubicás esa desesperación,  ¿no?.
Del otro lado están las personas calmas, a quienes admiro por tener más serenidad que intriga. Ellos saben perfectamente que la magia no existe pero entienden que es un show para disfrutar.

Esa tarde en Botánica pasó lo que suele pasar, la gente se acercaba con preguntas sobre cómo dibujo, pero esta vez también se acercaron dos personajes: Santi de casi 10 años según él, y su hermanita Juli, alrededor de 8 años. Se peleaban por todo, mientras me miraban dibujar a 10 cm. de distancia, porque no les da vergüenza acercarse todo lo que puedan.

Yo estaba dibujando en una madera blanca la palabra “botánica” entre flores. Como siempre, las letras estaban marcadas e iba improvisando el dibujo. Tan cerca estaba la pequeña que pudo ver la marca de las letras, y empezó a hacerme preguntas al respecto mientras Santi miraba, calladito… hasta que lanzó su teoría: para mí, es magia. Lo dijo MUY seguro, pero Juli no tardó un instante en llevarle la contra.
Juli: No es magia. ¿No ves? ¡Está ahí marcado el palito de la ene!
Santi: si, pero para mí es magia.
Juli: Santi, no es magia porque es real, ¡¡tiene las marquitas!!
Santi: Si, ya se que tiene marquitas, pero igual es como magia. – (Ahora ya lo decía un poco avergonzado, sabía que su teoría era floja)-
Juli: Bueno… puede ser, pero como lo está haciendo de verdad es “casi” magia.

Santi y Juli me hicieron el día.
La fascinación de Santi es la misma que yo siento al dejar salir los dibujos. Por otro lado, Juli con su lado racional me recordaba a las preguntas que los adultos me hacen tímidamente.
Ellos preguntaron absolutamente todo, sin vergüenza, y pelearon hasta negociar un “casi magia”: el equilibrio entre pensar todo demasiado y atribuirle el resultado al más allá.
Lo más importante: me hicieron reír, me inspiraron y me cargaron la batería por un buen rato con sus halagos.

¡Gracias Botánica Tienda por esa hermosa tarde!

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